Ángel Sabín

Por lo público

E. Aguirre: El otoño de la matriarca

La crisis de una liberal

L. Figar llora en el anuncio de la dimisión de E. Aguirre

 Aguirre, con su dimisión, ha salido del circuito y esto en política se paga. Ha corrido el turno y hay muchos dispuestos a meterse en el escalafón  e ir pasando los eslabones de la cadena o las cuentas del rosario de puestos, que no de rezos. Ya no tiene mando en plaza ni posibilidades de contratar, favorecer, nombrar. Tampoco es diputada ni en la Asamblea de Madrid ni en el Congreso; por ahí es un camino sin retorno, al menos hasta el final de las legislaturas respectivas; y luego… es tan lejano.

¿Por qué?, como diría el Hamlet-Mourinho. Por esa situación que le ha trasladado al sucesor: la supuesta “deuda histórica” con Madrid; el déficit que no le sale; las cuentas con facturas en los cajones; la posibilidad de pedir el rescate; y el lío de Eurovegas. Todavía le queda el partido en Madrid, que se ha reservado, pero ahí también le van a reclamar el puesto – ya lo ha hecho la alcaldesa Botella-  por eso de la bicefalia, por eficacia, por lo que lo hizo ella en su día y hacen todos los partidos. Eso le ha permitido un cierto control del sucesor, Ignacio González. Y esa era, al final, su única baza en el órdago a Rajoy. Pero estas cosas no suelen funcionar y casos hay como la sucesión de Felipe González –con Almunia, primero, y luego con Bono-, y la de Aznar con Rato y Rajoy.

El credo liberal a ultranza de Aguirre. La lideresa le venía marcando el camino a Rajoy con la batalla contra la subida del IVA, con la descalificación de la subida de impuestos de IRPF y la reposición del de patrimonio. Aguirre tenía que cuadrar las cuentas para 2013 y necesitaba esos 992 millones y otros 1.500 millones para reducir el déficit del 1,5 % al 0,7 % y no cuadraban. Percival Manglano fue incapaz y así ha caído. Con estos datos tiene que moverse E. Ossorio, que ha encontrado como salida de emergencia echarle la culpa a Rodríguez Zapatero por haber hecho los cálculos de financiación  en 2009 para favorecer a Cataluña y Andalucía y perjudicar a Madrid. De ahí vienen las puyas de  Aguirre a Cataluña y de querer colocarse ella y Madrid en el otro plato de la balanza. De esta guisa daba sustento a su imagen nacional, decidida y centralizadora, frente a la abulia de Rajoy. Pero éste cerró la boca –y la caja- y aguantó el órdago. No le salían las cuentas.

Ya han pasado los buenos tiempos en que Aguirre derrochó con su liberalismo: la construcción de hospitales con dinero público –con tramposas inauguraciones- para cederlos luego a empresas privadas; la cesión de suelo público para centros concertados, especialmente a su amigo y compañero de pupitre Arturo Fernández; la ampliación del metro hasta estaciones en medio de la nada; las radiales, que ya nos han costado un ojo y nos van a desahuciar el otro; la carretera de los pantanos ( el por qué y el cómo). La otra cara de la moneda ha sido la reducción sistemática de todo lo público, con especial ahínco en educación, sanidad y servicios sociales; la reducción de impuestos a los que más tienen; la implantación de tasas para  servicios públicos por lo que las clases populares no los podrán usar.

 

Ser y estar de la matriarca. Autodefinida como liberal, no se le conoce ninguna publicación u opúsculo sobre su pensamiento y sobre esta ideología. Por tanto, su liberalismo se define más como una pose, por la forma de estar en política que por una actuación reflexiva  y consecuente. Cuando llega a la política en 1983 y parlotea que es liberal, no entiende la evolución de los estados occidentales, especialmente de la Unión Europea tras la II Guerra Mundial, hacia unos estados sociales de derecho, muy alejados del antiguo liberalismo.

Su modo de estar en la oposición en el Ayuntamiento de Madrid fue populista –como la de Gallardón-, oponiéndose a toda actuación municipal, tanto en educación como en cultura, que supusiera un gasto más allá de las estrictas competencias. ¿Qué se recuerda de su época municipal ya gobernando con Álvarez del Manzano? Piensen: aquellos baldosines con el nombre del niño o niña nacido y colocados en las aceras. ¿Y de su política medioambiental? En su etapa de ministra de educación y cultura  vuelve a mostrar su espíritu liberal con el regreso al pasado: los nuevos currículos y, sobre todo, la vuelta a los reyes visigodos. Tan liberal para desmontar el Estado y tan reglamentista para volvernos al pasado y crearnos una vieja historia. En esa época florecieron carteles con todos los “reyes de España”. La sucedió Rajoy en el Ministerio para apaciguar los ánimos y hacer las transferencias de educación. Si están mal hechas, ya sabe Wert quién es el responsable.

En su reino de Madrid. En 2003, pasado Gallardón a la alcaldía de Madrid, Aguirre pone en la Comunidad su aspiración y sale beneficiada del “tamayazo”. Ahora es cuando organiza y establece el matriarcado (después de apartar a Gallardón que se lo quería disputar): control del partido, el poder de los nombramientos y los favores para acoger a cargos despedidos y a los provenientes de la FAES. Rajoy pierde con Zapatero y ella crece. Su  forma de actuar se va perfeccionando: control personal de la política, de los consejeros, de los medios de comunicación y de las apariciones públicas. Son ejemplos sus intervenciones en la huelga de personal de justicia o con las protestas de los bomberos, saltándose a los consejeros. Es cierto que podía resolver de forma inmediata algún tema atascado, si el afectado o afectados conseguían tener acceso directo a ella. También es cierto que quiere sus deseos o ideas realizados al momento, como el caso del cambio de la jornada de profesores, sin el necesario respaldo legislativo. Esa es una muestra de su talante liberal-individualista como es ejemplo de su talante negociador la política de judicialización de la negociación tanto por la vía laboral como por la contencioso- administrativa. Así, sindicatos y particulares van ganando los juicios, después de varios años, claro está, pero ella, entonces, no dio su brazo a torcer y quedó de campeona. ¿Quién recuerda ahora lo que pasó? Lo ha hecho con su política de comunicación al servicio de sus intereses personales inmediatos, con su TELEMADRID con dinero público,  y  determinados medios, como la COPE y El Mundo, para alabanza suya y descrédito de su presidente de partido, Rajoy.  Y su actividad más populista – con fotos y besos- en las visitas a centros, inauguraciones, graduaciones de policías locales en la Academia de Policía, etc.

No sentirse querida. Cada vez es más lideresa y, sin embargo, empiezan a pitarla y abuchearla en las visitas, otrora gloriosas. (Dicen que el ascenso a consejero de Percival Manglano fue por la defensa que le hizo éste ante los abucheos en un acto). Ha llegado hasta el punto de querer interpretar literalmente y como un atentado una pancarta que ponía “Espe, muérete”, e identificar y procesar a los portadores. También ha querido prohibir las camisetas verdes y la “marea verde”, y  castigar a los profesores que la llevan en los centros –esto lo ha hecho su consejera-. ¡Vaya liberal! Algunas fuentes apuntan que eso la ha desmoralizado. Pero no se desmoralizó con todo el proceso de las “sedaciones de Leganés”, caso indigno y vergonzoso donde los haya; tampoco se inmutó al llamar vagos a los profesores. Y todo este camino en la Comunidad lo ha hecho acompañada y asesorada por la pareja de profesores, ex -rojos maoístas, Regino García Badell Arias (Jefe de Gabinete), significado por rojo y no por sobrino carnal de Arias Navarro, y por su esposa, Alicia Delibes (Viceconsejera de educación).

En su forma de actuar están los quemados como Granados, Prada, Lamela, Güemes, Manglano y también los premiados y seleccionados. Ella puede intercambiar puestos, caso de la Viceconsejera Carmen Pérez-Llorca, hija de José Pedro Pérez Llorca, diputado de UCD y abogado (”el zorro plateado”). Esto sería normal si no fuera por la casualidad de que su hijo, Álvaro Ramírez de Haro y Aguirre, abogado, estaba colocado en el despacho de Pérez Llorca y ahora ha pasado a asesor del Secretario de Estado de Comercio, García Legaz, claro, de la FAES. Esta matriarca liberal se ha dedicado a adelgazar el Estado, a venderlo, alquilarlo, privatizarlo, en suma;  de la parte que queda se ha ocupado directamente y ha colocado a todos los suyos, los de su cuerda.

En el inicio de este curso, los temas  de enfermedad y familia no figuraban en el programa y quedaban para otro curso, que se ha truncado como el de todos los centros públicos. Su dimisión la ha mandado a casa y por ahí llega a su justificación,  a la familia y a la enfermedad, que nadie le desea, esté segura.

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Un pensamiento en “E. Aguirre: El otoño de la matriarca

  1. jose luis gonzalez gil en dijo:

    Como siempre muy esclarecedor.

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