Ángel Sabín

Por lo público

LA LOMCE Y LAS ENSEÑANZAS (VII)

Wert estrangula la enseñanza no universitaria

Objetivo: limitar el acceso a la universidad

(mecd.,gob.es) Rueda prensa tras Consejo de Ministros del 17 de mayo

Ya hay proyecto de la LOMCE con la novedad, ocultada, sobre la enseñanza, evaluación y revalorización de la religión católica, la verdadera causa del aplazamiento por una semana de la aprobación por el Consejo de Ministros, en una actuación de Wert y del gobierno como trileros políticos, escondiendo el haba. Esto es lo que, en versión de Rouco, se nos da por añadidura; pero el plato fuerte, la línea roja que no cede, según ha dicho después el ministro, es la de las reválidas, el estrangulamiento entre la secundaria y la postobligatoria para limitar el acceso a la universidad.

Se cita con frecuencia, aunque sin argumentación clara, el excesivo número de leyes de educación en la historia reciente de España. Sin embargo, no es así en lo esencial, en los  cambios del sistema educativo y las enseñanzas que comprende. Dos son las leyes fundamentales que organizan y cambian las enseñanzas: 1970, Ley General de Educación; 1990, LOGSE. Los españoles nacidos a partir de 1964 estudiaron  EGB, BUP y COU; los nacidos desde 1960 ya se incorporaron al BUP. Solo los mayores de 57 años conocieron y sufrieron las reválidas, aunque era un número muy reducido y seleccionado de españoles y reducidísimo de españolas. Pero también es cierto que ha habido otras cinco leyes educativas: LOECE (1980), LODE (1985), LOPEG (1995), LOCE (2002) y LOE (2006) y ahora el proyecto de la LOMCE. Visto en conjunto, la media es de una ley cada cinco años.

Una ley trucada

Wert dijo en su primera comparecencia en el Congreso (31/01/ 2012) que no iba a hacer una nueva ley. Dijo también que iba a actuar con consenso y participación, y en la citada Memoria económica resalta que el anteproyecto es “una modificación de la actual LOE, equilibrada, sostenible en el tiempo y consensuada a través de la participación de todos los sectores políticos, sociales y educativos”.

Pese a lo dicho, el primer objetivo específico de la LOMCE que señala WERT en la Memoria del Análisis de Impacto, -documento muy interesante, no por la propuesta económica, ridículamente insuficiente, sino por la exposición de la verdadera intención de la ley-, es el siguiente: “Anticipar la especialización educativa según la orientación previsible de sus estudios por parte de los alumnos, lo que supone reorganizar la arquitectura del sistema educativo a partir de la fase de transición entre la Educación Secundaria Obligatoria y los estudios post-obligatorios (Bachillerato y Formación Profesional)”.

El proyecto  de la LOMCE tiene un “artículo único: modificación de la LOE”, que se estructura en 93 apartados y varias disposiciones adicionales y finales, dice en la Memoria, “que modifican la redacción”, como si fuera una mera corrección de estilo. Pero el verdadero objetivo es el explicitado más arriba, reorganizar la arquitectura del sistema educativo, con lo que estaríamos ante una ley de ordenación o general del sistema como lo fueron la LGE y la LOGSE. Esto exige un estudio, discusión y presentación de memoria previa o libro blanco como ocurrió con las dos leyes citadas. En este caso hemos tenido tres borradores sin un planteamiento general y documentado y una memoria posterior, calificada de muy deficiente –nota habitual del ministro- por todas las instancias.

Avances del sistema educativo: de la LGE a la LOGSE (1970-1990)

Analicemos primero cómo hemos llegado hasta aquí y los avances conseguidos para ver y comparar lo que se retrocede y pierde con la propuesta del proyecto de la LOMCE. La LGE, en su articulado, establece como principios que “todos los españoles tienen derecho a recibir, y el Estado el deber de proporcionar, una educación general y una formación profesional”; “la educación tendrá la consideración de servicio público fundamental”; “la Educación General Básica será obligatoria y gratuita y quienes no prosigan estudios superiores recibirán, obligatoria y gratuitamente, una formación profesional del primer grado”.

El sistema educativo lo estructura así: Educación preescolar (Jardín de la Infancia, 2 y 3 años; Escuela de párvulos, para  4 y 5 años); Educación General Básica (8 años, entre los 6 y los 13); Bachillerato Unificado y Polivalente (3 cursos y título único); Curso de Orientación Universitaria; Formación Profesional de primer grado y de segundo grado (2 cursos en cada nivel). Se suprimen las reválidas.

“El sistema educativo asegurará la unidad del proceso de la educación y facilitará la continuidad del mismo a lo largo de la vida”. “El sistema educativo responderá a un criterio de unidad e interrelación”.

“Se trata, en última instancia, de construir un sistema educativo permanente no concebido como criba selectiva de los alumnos, sino capaz de desarrollar hasta el máximo la capacidad de todos y cada uno de los españoles”.

Las carencias de esta ley deben ser reseñadas para ver las consecuencias que tuvieron y cómo se ha seguido avanzando: Doble titulación al finalizar EGB; desfase de la edad laboral (16 años) y la de enseñanza obligatoria (14 años); falta de puestos en FPI (en 600.000 lo cifró la OCDE); presupuesto insuficiente para escolarizar a 524.1230 niños y niñas; y la implantación de la Selectividad en 1974 que supuso un nuevo corte en el acceso a la universidad en un momento en que la tasa en enseñanza superior era del 8,4 de la población escolar, la más baja de Europa.

(blog.educastur.es)Gómez Llorente, defensor de la escuela pública comprensiva, y Javier Solana, ministro que impulsó la LOGSE.

La LOGSE plantea, como principio general, que  “la educación permite avanzar en la lucha contra la discriminación y la desigualdad, sean estas por razón de nacimiento, raza, sexo, religión u opinión, tengan un origen familiar o social, se arrastren tradicionalmente o aparezcan continuamente con la dinámica de la sociedad”.

Reconocidos los derechos a la educación en la Constitución, esta reforma se plantea dar solución a algunos problemas estructurales pendientes: Configuración educativa de la Educación infantil en dos ciclos (hasta los 3 años y de 3 a 6), impartida por maestros; Educación Básica obligatoria y gratuita (10 años en dos etapas: Primaria y Educación Secundaria Obligatoria, hasta los 16,  equiparando la escolarización obligatoria con la edad mínima laboral; titulación única de Graduado en Educación Secundaria, sin pruebas adicionales; elevación del nivel de FP de Grado Medio y Superior, adaptada a  niveles de la UE; organización de la enseñanza básica  de manera comprensiva, compatible con una progresiva diversificación: Bachillerato de 2 cursos y 4 modalidades (Artes, Ciencias de la Naturaleza y de la Salud, Humanidades y Ciencias Sociales, Tecnología) cuya superación otorga el título de Bachiller; revisión de la “selectividad” y sustitución, desde 1993, por la PAU, aunque  ya se habían hecho modificaciones parciales en 1987.

También hay que citar algunas carencias de la ley: Falta de financiación suficiente, que llevó a una aplicación lenta de la ESO hasta el curso 2001 y de las medidas de apoyo y atención a la diversidad; escasa atención a Primaria y falta de previsión en las consecuencias de todo tipo al pasar a los alumnos a los 12 años a los institutos; lenta y escasa aplicación de la reforma de la FP, ahora con los Ciclos Formativos.

En la LOCE (no aplicada) y la LOE hay nuevas propuestas: son, lo que se puede llamar, las flexibilizaciones de la LOGSE (itinerarios y 4º de ESO orientador); evaluaciones de diagnóstico en 4º Primaria y 2º de ESO, y del sistema educativo. Pero la LOE plantea otras cuestiones: el segundo ciclo de E. infantil como   gratuito y con carácter educativo y no asistencial como planteó la LOCE; tres modalidades de Bachillerato; reposición de derechos quitados en la LOCE; atención a la diversidad; atención a alumnos con altas capacidades; flexibilidad en criterios de escolarización; ampliación de conciertos en FP, con falta de plazas; y la aportación fundamental de la materia Educación para la ciudadanía.

Hay, ciertamente, acercamientos entre las propuestas de PP y PSOE, manteniendo la estructura de las enseñanzas y los avances logrados. Estos acercamientos serían mayores con el Pacto por la Educación del ministro Gabilondo, rechazado por el PP, que atisbaba su victoria electoral.

LOMCE: Wert estrangula el sistema

Parodiando la canción, en estas llegó Wert y mandó parar. No le vale el sistema; no reconoce los avances de 40 años, salvo la plena escolarización y de ésta parte para su objetivo, redistribuir a los alumnos, fijarles sus límites. ¿Cómo?

El primer principio inspirador de Wert es que “todos los estudiantes poseen talento, pero la naturaleza de este talento difiere entre ellos…El reconocimiento de esta diversidad entre alumnos en sus habilidades y expectativas es el primer paso hacia el desarrollo de una estructura educativa que contemple diferentes trayectorias. Aquí está el determinismo social de su filosofía y la concepción descaradamente individualista del sistema y del proceso educativo. Esta concepción del talento es concordante con la de la conocida parábola y con la recogida en el franquista Fuero de los Españoles, artículo 5º, que dice que “el Estado velará para que ningún talento se malogre por falta de medios económicos”. Sin embargo, en la LOE -donde primero reaparece el término talento (párrafo 13º del preámbulo)- se considera como “la reserva que poseen todos y cada uno de sus ciudadanos” y que “en los comienzos del siglo  XXI, la sociedad española tiene la convicción de que es necesario mejorar la calidad de la educación, pero también de que ese beneficio debe llegar a todos los jóvenes, sin exclusiones”; hoy en día se considera que la calidad y la equidad son dos principios indisociables”.

(madridactual.es) PAU el 4/06/ 2013 en Madrid

El otro principio que recorre todo el proyecto es el de la competitividad: “el nivel educativo de los ciudadanos determina su capacidad de competir con éxito en el ámbito del panorama internacional”; “las acciones de calidad educativa, que deberán ser competitivas…”.

Con estos principios Wert se lanza a estrangular el sistema educativo y a eliminar logros de muchos años y de varias leyes. Veamos:

-Concibe el sistema como criba selectiva de los alumnos

-No se ocupa de la E. Primaria, salvo para imponer las dos evaluaciones externas con calificación y constancia en el expediente.

-No garantiza la escolarización común hasta los 16 años y va segregando a los alumnos desde 2º de ESO.

-Elimina la titulación única al finalizar la Educación Secundaria Obligatoria.

-Restablece las reválidas en al final de la ESO y del Bachillerato, dificultando no solo el acceso al nivel siguiente sino la misma titulación de Graduado en ESO o de Bachiller.

-Deja abierta la posibilidad de nuevas pruebas por las universidades, como ocurrió con la LGE, que dio origen a la Selectividad.

-Tampoco garantiza una FP común ni gratuita.

Esta ruptura del sistema educativo actual la justifica con la mejora de la calidad y propone como recetas básicas las “evaluaciones externas” o reválidas y las diferentes trayectorias. Estas medidas van a lograr el objetivo de crear tres estadios y, en consecuencia, limitar el número de alumnos que pasen esas barreras lo que supone un gran golpe a la movilidad social que dice fomentar. Esto es lo significa la cita del comienzo: “Anticipar la especialización educativa según la orientación previsible de sus estudios por parte de los alumnos…” y para eso servirán los informes que se realizarán desde 1º de ESO e incluso los de Primaria.

La primera conclusión de esta “nueva arquitectura” del sistema educativo es que se rompe su unidad y la interrelación entre los niveles es muy compleja. Muchos alumnos van siendo expulsados de la línea competitiva, no del sistema común, puesto que ya no lo hay. En una frase dice que se pretende un sistema inclusivo y es claramente excluyente.

La segunda es que no hay propuestas para desarrollar la capacidad de todos los alumnos ni precisión para poder reincorporarse a los niveles siguientes. Se vuelve a las repeticiones de reválidas, de cursos de acceso, de clases de apoyo y volverán a proliferar las “academias”.

La tercera conclusión es la del deterioro del sistema educativo al sumar a la fragmentación y a las barreras los recortes que se están aplicando. Para los alumnos que estos días se presentan a la PAU, ésta es la única prueba ajena a los cursos ordinarios que tienen que superar; con la LOMCE será la tercera o la cuarta. Y los alumnos que piensan acceder a la universidad se encuentran, además, con las subidas de tasas de matrícula; con la información de que 7.000 alumnos de las universidades madrileñas no han podido pagar la matrícula y perderán el curso; con los alumnos que pidieron un préstamo al ICO para hacer un máster, no encuentran trabajo y no pueden devolver el préstamo; saben que ha habido recortes en becas y que, además de la tensión por la propia selectividad, tienen la tensión por sacar un 6,5 para poder acceder a una beca. ¿Se estudia por el talento o este también se compra? Si se tiene dinero, con un 5 se estudia en una universidad pública o en una privada.

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