Ángel Sabín

Por lo público

Reválidas y exclusión en la LOMCE

Pérdidas graves en equidad

Pesadilla en las familias por las reválidas

Incidencia en los centrros

(Ballesteros.EFE)

Le ha costado mucho al Estado español concretar su sistema educativo desde la primera ley general, la Ley Moyano de 1857, que estableció la obligatoriedad escolar. Habrá que esperar hasta 1970 (LGE) para que se amplíe la escolarización a los 14 años y hasta 1990 (LOGSE) para llegar a los 16 años.
En la etapa actual, al socaire de la crisis, se ha producido una inversión de valores en el orden político, social y cultural. La enseñanza no puede quedar fuera de esa transformación, antes al contrario, ha sido una tarea que ha atraído la atención reformadora, que no renovadora, de este gobierno y del ministro Wert en materia de educación. Se han dedicado a transformar para hacer una contrarreforma. Acción renovadora es traer, aportar algo nuevo a lo existente. Y esa necesidad renovadora del sistema educativo está enunciada desde la LOGSE en todas las leyes como una exigencia de la sociedad para mejorar el bienestar individual y colectivo, y como una necesaria adaptación a los cambios sociales.
Reválidas, coeducación y religión son quizás los tres aspectos que mejor reflejan esta involución tanto en la concepción del sistema educativo como en los métodos pedagógicos propugnados y en los valores resaltados de nuestra sociedad. En este artículo trataremos las reválidas.


Las reválidas
Hemos vivido mucho tiempo con un sistema de escolarización de doble rasero: escolarización general hasta los 12 años –que no era real en la España mayoritariamente rural-, y escolarización especial a los 10 años para los seleccionados, que empezaban así su carrera de bachillerato.
Ya desde la guerra civil se construye un sistema educativo contra la enseñanza republicana. La Ley de 20 de septiembre de 1938 de reforma de la segunda enseñanza (“la revolución más trascendental de la enseñanza española de un siglo a esta parte”, dice en el preámbulo, y ahora suena mucho este tipo de frases ampulosas) establece dos tipos de pruebas en los 7 años: unas, informativas sobre la marcha del nuevo sistema, que no se llegaron a celebrar; y otra, el famoso y temido “examen de estado”, único control para dar el título de bachiller y acceso a la universidad. Las pruebas las realizaban tribunales especiales compuestos por cinco catedráticos de universidad, contra lo que protestaron los catedráticos de instituto porque, pese a ser un control selectivo, se quitaban del ámbito en que se impartía la enseñanza.
Era un sistema tan selectivo que el mismo régimen se ve en la necesidad de cambiarlo en la Ley de Ordenación de Enseñanza Media, de 26 de febrero de 1953, con Ruiz Giménez de ministro. El proyecto de ley fue sometido en 1952 al Vaticano y a la jerarquía eclesiástica española. Establece dos controles estatales: reválida al terminar 4º, que daba el título de Bachiller Elemental; y reválida al finalizar 6º, que daba el Título de Bachiller Superior. A partir de 5º curso se producía la elección entre Ciencias o Letras (las modalidades actuales). Para acceder a la Universidad se debía hacer el curso Preuniversitario y las pruebas correspondientes. Este es el sistema en que estudió el ministro.
Los colegios libres y las academias

(es.wikipedia.org) Jura de Joaquín Ruiz-Giménez, Ministro de Educación (1951-1956)

La falta de Institutos y el predominio absoluto de los centros religiosos y algunos privados, masculinos o femeninos, selectivos social y económicamente, dio lugar a la proliferación de los llamados “colegios libres” y a las academias que preparaban a los otros alumnos de bachillerato. (Artículo veintidós.-Queda autorizada la enseñanza libre, la cual deberá revalidarse por cursos y asignaturas ante los Tribunales de los Institutos nacionales de Enseñanza Media). Las academias (incluía también a las de conducir, en el mismo convenio y sector del Sindicato Vertical de la Enseñanza) tenían una función especial en la preparación y en la recuperación para las pruebas de las reválidas. Esta era la enseñanza, sin ningún control y mucha picaresca, que, además, tenían que pagarse las clases populares.
Este sistema seguía siendo tan selectivo que no podía atender a las demandas de la sociedad. No hay mejor explicación que la del texto siguiente, sacado del Informe de 1969 “La enseñanza en España. Bases para una política educativa”, conocido como Libro Blanco, base de la LGE de 1970:

“Las pruebas establecidas en determinados momentos del proceso educativo producen estrangulamientos importantes. Así, el examen de Grado Elemental fue superado por menos del 50 por 100 de los alumnos matriculados en el curso 1965-66, y Ia prueba de madurez [preuniversitario), por el 42,6 de los inscritos. Aunque no se dispone de datos concretos, se puede estimar que en Enseñanza Superior se pierden en los cursos selectivos entre un 50 por 100 a un 60 por 100. En resumen: de cada 100 alumnos que iniciaron la Enseñanza Primaria en 1951, llegaron a ingresar 27 en Enseñanza Media; aprobaron la reválida de Bachillerato Elemental 18 y 10 el Bachillerato Superior; aprobaron el Preuniversitario cinco y culminaron estudios universitarios tres alumnos en 1967”.

En consecuencia, en la LGE se suprimen las reválidas y en estas dos citas, como muestra, se ve la justificación:
“Se trata de construir un sistema educativo permanente no concebido como criba selectiva de los alumnos, sino capaz de desarrollar hasta el máximo la capacidad de todos y cada uno de los españoles”.
“La cuidadosa evaluación del rendimiento escolar o la creación de servicios de orientación educativa y profesional y la racionalización de múltiples aspectos del proceso educativo que evitará la subordinación del mismo al éxito de los exámenes”.
Desde el curso 1971/72 ya no hubo reválidas y no las han conocido los nacidos a partir de 1957/58 hasta los nacidos a partir del 2000, que volverán a padecerlas y que repercutirán en todo el sistema educativo. Es de suponer que Wert haya hecho la proyección de los resultados que va a tener la implantación de las reválidas. Veamos algunos datos.

Sistema educativo 3Sistema educativo 4Conclusiones
1. Es un modelo calcado de la ley de 1953: dos pruebas, estatales, en idénticos cursos, corregidas por profesores externos y dan el título. No dirá Wert que no son reválidas, sin eufemismos. Se ha centrado, como en 1938 y en 1953, en la enseñanza secundaria; ahí es donde hay que seleccionar. No ha pensado mucho el ministro; solo copiar.

2. Criba selectiva. Con ese objetivo están puestas las reválidas. Las ideas clave expuestas por Wert para justificar esta ley son el temprano abandono escolar, la baja incidencia de la formación profesional y el bajo índice de alumnos excelentes.
a) El temprano abandono escolar. Los excluidos de Secundaria Obligatoria, los futuros alumnos de la FP Básica y los que pierden el Programa de Diversificación Curricular, son la base de ese 26,5 % de abandono escolar temprano que no completa la enseñanza secundaria segunda etapa (Bachillerato o FP); pero estos alumnos son de la enseñanza secundaria primera etapa y ya no llegarán a la reválida de 4º de ESO, porque habrán desaparecido de las estadísticas.
Los refuerzos. El Programa de Diversificación Curricular va a ser sustituido por un indefinido “programa de mejora del aprendizaje y del rendimiento”. Algo que funcionaba se está viendo afectado por los recortes en profesores de apoyo, especialmente en secundaria. Véase en el segundo cuadro la pérdida de profesorado –faltan por conocerse los datos de este curso-, y téngase en cuenta que en los tres últimos sigue aumentando el número de alumnos de las Enseñanzas de Régimen General no universitario: 7.914.243 en 2011/12; 8.006.376 en 2012/13; 8.087.347 en 2013/14. Es una media de 85.000 alumnos más por curso que, en grupos de 30, supondría la necesidad de 4.250 profesores. A esto hay que sumar los recortes en ayudas de libros, becas de comedor y de transporte.
El abandono escolar era del 26,5 % en 2011-2012 (datos que utiliza el ministro reiteradamente), pero en 2012-2013 es del 24,9 %, con la LOE. Se ha producido un descenso del 1,6 que, manteniéndose hasta 2020, bajaría a un 13,7, la media europea actual. En la Estrategia Europa 2020 se plantea este abandono en el límite del 10 %. Aquí es donde había que centrar las medidas de corrección: orientación, apoyos, flexibilidad en los currículos y atención especial a determinadas Comunidades Autónomas. Sin embargo, las medidas son las contrarias: menos apoyos, orientación para sacarlos del sistema común, itinerarios excluyentes, selección y reválidas.
b) Baja incidencia de la Formación Profesional. Los itinerarios excluyentes se establecen en 4º ESO: opción académica o profesional y no hay, por tanto, título único. No se contempló esta posibilidad ni en la Ley de 1953 (“La aprobación de tales asignaturas (opciones de Ciencias o Letras) no concederá derecho a titulo diferenciado, ni limitará a los escolares, por ningún concepto, los posteriores derechos académicos o profesionales”) ni en la LOCE, del PP, (“los itinerarios formativos tendrán idéntico valor académico”). Pero ahora muchos alumnos se van a ver presionados a elegir la opción profesional ante la perspectiva de la reválida por la opción académica y este es el otro objetivo, aumentar el alumnado de FP.
Sin embargo, los datos contradicen al ministro, pues el crecimiento de la FP se viene produciendo desde hace años: en el curso 2012-13 fue del 1,8 en Bachillerato y del 4,2 en FP; la previsión en 2013-14 es del 1,2 y 5,2, respectivamente.
c) Los alumnos excelentes. Los datos de alumnado español con rendimiento alto son del 3,4 % en Lectura, 8,0 % en Matemáticas y 3,9 en Ciencias frente a la media de la OCDE del 7,6 %, el 12,7 y el 8,5, respectivamente. Ahora mejorarán los datos con el proceso selectivo, ya que las pruebas se realizan en el último año de Secundaria. Este proceso selectivo continuará con la reválida de 4º, en el Bachillerato y con la otra reválida. En este caso el objetivo es reducir el número de alumnos universitarios, proceso que ya se está dando en la Universidad debido al incremento en las tasas y al recorte en las ayudas y becas. En el curso 2011-2012, los alumnos de Grado y de Primer y Segundo Ciclo eran 1.469.653 (un 3,1 % más que el curso anterior); en 2012-2013 había 1.450.036 alumnos (un 1,3% menos); y para el presente curso la previsión es de 1.438.115 (un 0,8 % menos), aunque será menor. También se ha reducido el alumnado de máster en un 4,1 % en 2012-2013 y habrá que esperar a conocer los datos de Erasmus del presente curso. Así mismo hay que resaltar cómo el ministerio de Wert ha subido el nivel de excelencia para las becas universitarias, exigiendo más a los que tienen menos recursos económicos, con lo que sube un peldaño en la exclusión y disminuye, por tanto, la equidad.
3. Los estrangulados. Partiendo de la cita anterior del Libro Blanco de 1970, estas reválidas estrangulan el sistema y dejan grandes bolsas de alumnos sin titulación ni destino: alumnos con materias pendientes en 4º de ESO y en 1º y 2º de Bachillerato; los que no superan las reválidas; los que tengan que preparar el acceso a Ciclos de Grado Medio o Superior, para los que, incluso ahora, hay muy pocas plazas en centros públicos.
La referencia anterior a los “colegios libres” y “academias” está relacionada con estas bolsas de alumnos, entonces, en 1953, y ahora. Para estos alumnos, dice la LOMCE, las administraciones educativas podrán establecer medidas de atención para los que no hayan superado la reválida de 4º (Veintidós. 31.5) Para acceder a Ciclos de Grado Medio habrá cursos específicos en centros públicos o privados autorizados (Treinta y cuatro. 41.2.c); para los que no superen la reválida de Bachillerato o las pruebas de acceso o procedimientos de admisión a Ciclos de Grado Superior, tienen como recurso solicitar la repetición de las pruebas.
Este vuelve a ser el mundo de las academias ante la indefinición del proceso por la administración educativa, la escasez de plazas, los largos procesos de solicitud y admisión y los recortes. Ya hay en Madrid anuncios de estas academias de “apoyo y refuerzo en ESO y Bachillerato” e institutos superiores de FP. Vuelve, parodiando a Chicote, la “pesadilla en la familia”: cómo apoyar al niño o a la niña para que pueda superar la reválida; cómo recuperar las pendientes o la reválida en verano; cómo hacer para que pueda ingresar en un Ciclo de FP. Nervios, tensión familiar y “copago educativo”. Las clases populares viviendo solo para los exámenes. La conclusión es –vuelve a ser- que solo con recursos económicos se avanza (Ya se paga, por segundo año, matrícula en FP).
4. Incidencia en los centros. Ya se está produciendo la separación de centros por Secundaria-Bachillerato y Formación Profesional, además de la separación del sistema educativo de la FP Dual, y la existencia de centros específicos de Bachillerato. También puede haber centros autorizados para ese grupo de alumnos estrangulados. Recordemos que hay un cuerpo de catedráticos de instituto que mostraron oposición a la LOGSE y a tener que impartir clases a los alumnos de ESO y, al tiempo, las administraciones educativas van a crear centros de especialización curricular, de excelencia, etc., con sistemas especiales de selección del profesorado. Además de las funciones nuevas de los directores seleccionados por la administración, estarán las derivadas de la realización de las reválidas (tribunales de profesores externos al centro, seleccionados por la administración y remunerados). Todas estas medidas llevan a una clasificación de los centros públicos; los privados, concertados o no, van a tener plena autonomía.
Es llamativo que no se hable del profesorado en la ley, que no se ocupe de más de 650.000 profesores. El ministro no se fía de ellos. Como dice en la última frase del preámbulo, “esta ley adquirirá pleno sentido con el desarrollo de una futura ley sobre la función docente”. Si no ha habido “cuerpo único de enseñantes”, ahora se van a establecer, además, distintas clases de profesores. (Ejemplo de lo que importan los profesores nos lo da Cospedal: en Castilla la Mancha el contrato de los profesores interinos finaliza el día 27 de junio, viernes.No importa que no haya acabado el mes, que estos profesores no vayan al claustro y que tampoco estén en la organización del curso en septiembre.)
Reválida significa volver a repetir, a validar. Eso no es evaluación externa. Las reválidas no mejoran la educación. Van a conseguir que haya más españoles con menor nivel de formación, aunque se baje el porcentaje de abandono temprano, y con más minisueldos, pero se habrá hecho el ajuste de cuentas con una sociedad que, a través de la educación, buscaba una mayor equidad.
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Revista CONVIVES . Nº 6, dedicado a  “Inteligencia emocional y convivencia”.

 

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