Ángel Sabín

Por lo público

Situación socioeconómica de Andalucía. Repercusión en la educación

La desigualdad  y la educación

El problema de la E. Infantil 0-3

El bienestar de los estudiantes

Los aspectos socioculturales y los informes internacionales de evaluación analizados en los dos artículos anteriores muestran un panorama de la educación en Andalucía estancado y que ha sufrido un retroceso importante a consecuencia de la última crisis económica, que se ha manifestado en los recortes tanto a nivel estatal como de la administración andaluza.

Tres son los aspectos que denotan esa situación crítica: la insuficiente escolarización en el  primer ciclo de Educación Infantil, la Formación Profesional que no despega y el alto abandono educativo temprano. Esta situación no es atribuible a los factores escolares –similares a los del resto de centros de las demás Comunidades Autónomas- sino más bien a factores socioculturales e históricos de Andalucía, como explican varios estudios sobre la cuestión.

En esta línea  de trabajo, el Observatorio de Desigualdad de Andalucía[1] acaba de publicar en marzo el I Informe ODA (Observatorio de Desigualdad de Andalucía), que trata de explicar los factores de desigualdad y su incidencia en la educación.

El INFORME aborda siete apartados: Medición de la calidad de vida en Andalucía; Divergencia económica, mercado de trabajo y distribución primaria de la renta en Andalucía; Tributación Autonómica y desigualdad. Análisis comparativo entre Andalucía y Madrid; El impacto de la austeridad fiscal sobre la distribución secundaria de la renta y las condiciones materiales de vida; Desigualdades en salud; Desigualdades educativas en Andalucía; Exclusión social y vivienda.

Como indican los promotores, “el Informe no es el resultado de un proyecto de investigación…Su propósito ha sido recopilar la diversa información realizada desde diferentes perspectivas y por distintos colectivos, sintetizándola y sistematizándola con objeto de que aporte una primera visión general de la situación y de los efectos que la crisis ha generado en Andalucía”.

El punto de partida de esta plataforma está claro: ”Actualmente la realidad es tan violentamente excluyente que la mayoría de la población vuelve a sentir la angustia de empezar el día sin saber cómo va a superarlo… En España (INE 2015), casi un tercio de sus habitantes (14,2 millones de personas) está en riesgo de exclusión social, siendo mucho más preocupante la situación de Andalucía dónde el 43,2% de la población adulta y el 48,1% de la infantil (34,4% media de España)  están en riesgo de exclusión y pobreza extrema”.

  1. Medición de la calidad de vida en Andalucía

Algunas conclusiones del Informe: “En los últimos años se ha puesto de manifiesto el mantenimiento y profundización de algunas desigualdades de género como consecuencia de la crisis y la respuesta política a la misma. La crisis ha incrementado el riesgo de pobreza y exclusión social de las  mujeres. En paralelo, el reforzamiento de políticas neoliberales está llevando a un modelo que se apoya para su mantenimiento en el trabajo de cuidado no remunerado, realizado en su mayor medida por mujeres”.

Esta confirmación ya la muestran los datos expuestos en el artículo primero en el apartado de Educación Infantil y también se explicaba allí cómo las ayudas a la escolarización infantil establecidas por el gobierno de Andalucía eran inferiores a los salarios medios y a la renta básica por lo que se mantiene el trabajo de cuidado no remunerado, especialmente en las mujeres.

“Cuando se trata de la infancia, las circunstancias sociales y económicas a las que se enfrentan son ajenas a su control, por lo que no pueden utilizarse los méritos personales como justificación razonable de las desigualdades. Además, las experiencias durante la infancia tienen efectos de gran calado no solo en su vida cotidiana, sino también en sus oportunidades y perspectivas de futuro. En ausencia de mecanismos correctores eficaces, existe una relación estrecha entre el punto de partida que viven niños y niñas, y sus oportunidades futuras”.[2]

En este punto hay que sumar los aspectos culturales de las familias que, como se observa en el artículo primero, inciden de forma negativa y sitúan a Andalucía en un círculo difícil de romper. Altos niveles de formación se asocian, por lo general, a altos niveles de renta, de empleo y de salud. En el caso de Andalucía, el indicador del nivel de educación alcanzado por la población muestra esa grave situación, ya que un 51,8% de la población entre 16 y 64 años no ha finalizado los estudios de educación secundaria obligatoria, frente al 43,5% de España y el 27% de la UE-27. Bien es cierto que en 2008 ese índice era del 58,2%, con lo que habrá que esperar 28 años para llegar al índice actual de la UE-27.

En el estudio de UNICEF se recoge la siguiente propuesta: “Según Children of Austerity para mejorar la escasa protección social a la infancia en España, una medida fundamental sería poner en marcha una prestación por hijo a cargo mucho más generosa y que llegase a un colectivo más amplio, si no universal. Esta es precisamente la medida que lleva demandando UNICEF Comité Español desde el año 2014”.

La Junta, indirectamente, ha reconocido que no funciona bien el acceso y escolarización en el Primer Ciclo de E. Infantil y por ello ha publicado el Decreto-ley[3], de medidas urgentes para favorecer la escolarización en el primer ciclo de la educación infantil. “El presente Decreto-ley tiene por objeto regular el Programa de ayuda a las familias para el fomento de la escolarización en el primer ciclo de la educación infantil en Andalucía y la adhesión a dicho Programa de los centros educativos específicos de primer ciclo de educación infantil, que no sean de titularidad de la Junta de Andalucía.

Este planteamiento ha tenido críticas de sindicatos y asociaciones de escuelas y han señalado la posible guerra de precios entre las escuelas adheridas y las dependientes de la Junta y las de otras instituciones; el decreto rebajará los niveles de protección de la familia, y se pasa de un sistema de reconocimiento de un derecho social a otro sistema basado exclusivamente en la disponibilidad presupuestaria.

Hay un punto de vista de observación de las desigualdades existentes en el conjunto de Andalucía, pero -como indica el Informe- “en la escala inframunicipal o intraurbana se identifican barrios o enclaves desfavorecidos con poblaciones que sufren diversas y complejas formas de pobreza, vulnerabilidad social y exclusión. En estos ámbitos, el incremento alarmante del desempleo y la incidencia de los recortes sociales han intensificado los niveles de fragilidad y marginación, reduciendo los recursos y ayudas que venían recibiendo y/o deteniendo intervenciones que resultaban esenciales”.

“Los resultados comparados de los indicadores de calidad de vida andaluces son peores en general, pero no en todos los casos. Los indicadores andaluces de condiciones materiales de vida (pobreza relativa, carencia material severa e incapacidad para asumir gastos imprevistos), de empleo (empleo involuntario a tiempo parcial o empleo con salarios bajos), y de acceso a la educación son sistemáticamente peores a los de España y UE-27. Los indicadores son mejores, sin embargo, cuando miden salud, ocio y relaciones sociales, seguridad física y personal, y entorno y medioambiente”.

El INE, en la Encuesta de Condiciones de Vida referida al año 2015, indica que la pobreza severa alcanzó a 2,6 millones de personas en España, un 5,8% de la población, frente al 3,6% de 2008. Sin embargo aumenta en dos décimas –hasta 22,3%- el riesgo de pobreza, lo que indica aumento de la desigualdad pese a la mejora de los ingresos medios de los hogares españoles que han subido un 2,4%.

La tasa de riesgo de pobreza, por comunidades autónomas, sitúa a Andalucía con el 35,4%, solo por delante de Ceuta (36%) y junto a Canarias (35%). En el otro extremo de la escala están País Vasco y Navarra con el 9%.

  1. Divergencia económica, mercado de trabajo y distribución primaria de la renta en Andalucía

Resumimos algunas conclusiones de este capítulo.

Paro de larga duración: ”Resulta de especial gravedad la situación del paro de muy larga duración, que en el segundo trimestre de 2016 afectaba a más de la mitad de la población desempleada entre 40 y 44 años, y a dos tercios de la población desempleada con más de 60 años de edad”.[4]

Paro de los jóvenes. “Junto con las personas migrantes y las mujeres (ver datos en el primer artículo sobre Andalucía), uno de los grupos de población que se encuentran en peor situación en el mercado de trabajo es el de las personas jóvenes. En particular, Andalucía es la comunidad autónoma con la tasa de paro más alta entre las personas de 16 a 24 años: un 66% en 2013, en comparación con el 55,5% de la media nacional, y el 23,2% de la UE-27”.

“Para algunos grupos de población, muy especialmente el de los jóvenes, la discriminación salarial se ha incrementado de manera sustancial durante los últimos años”.

En otro informe reciente de la OCDE se afirma que la tasa de empleo ha alcanzado en 2016 su punto máximo y se sitúa  en el 67% de la población entre 15 y 64 años. En la eurozona ascendió a 65,4%. Las tasas más bajas se han registrado en Turquía (50,7%), Grecia (52%), Italia (57,3%) y España (59,6%).

La tasa de empleo juvenil de la OCDE en 2016 –entre 15 y 24 años- ha sido del 40,8%, mientras que en España fue del 18,4%, la misma cifra de 2012.

En este Informe número 2 se dice que en Andalucía “resulta de especial gravedad la situación del paro de muy larga duración, que en el segundo trimestre de 2016 afectaba a más de  la mitad de la población desempleada entre 40 y 44 años, y a dos tercios de la población desempleada con más de 60 años de edad…La proporción de personas que se encuentran en situación de paro sin percibir ningún tipo de prestación o subsidio ha superado el 50%, más de 600.000 personas en la primera mitad de 2016”.

Diferencias laborales por género. “En el año 2015, el paro femenino presentaba una brecha de 5,4 puntos porcentuales respecto al paro masculino, justo el doble que la diferencia entre géneros a nivel de España”. “En 2015, las mujeres andaluzas en puestos de gerencia conformaban alrededor de un tercio (28,9%), cifras algo más bajas aún que las españolas (31,4%) y europeas (32,8%)”.

Desigualdades territoriales. “La incapacidad de generar suficiente número de empleo puede considerarse un problema estructural de la economía andaluza, y la destrucción de puestos de trabajo producida como resultado de la crisis ha amplificado este problema, generándose intolerables cifras de paro que alcanzan valores muy preocupantes en los municipios urbanos”. (Cita datos de municipios).

Distribución de la renta entre salarios y beneficios.

“Según los datos del IECA, el salario medio anual se redujo entre 2007 y 2014 a un ritmo del 0,6% por año en Andalucía, frente al 0,3% del territorio fiscal común, pasando de 15.010 euros el primer año a 14.365 el último”.[5]

“Como consecuencia de la mejora de la productividad y el empeoramiento de los salarios, la distribución de la renta nacional entre salarios y beneficios ha evolucionado en favor de estos últimos en Andalucía”. “Mientras las familias de ingresos medios y bajos suelen tener las rentas del trabajo como fuente principal de ingresos, las familias de ingresos altos suelen concentrar las rentas del capital. Por esta razón, un reparto de la renta nacional a favor de los beneficios suele generar un empeoramiento de la desigualdad del ingreso entre las familias”.

  1. Tributación Autonómica y desigualdad. Análisis comparativo entre Andalucía y Madrid

Es este un capítulo muy interesante por el análisis del sistema de financiación autonómica, por las competencias normativas ejercidas por las comunidades autónomas en el impuesto sobre la renta de las personas físicas y las deducciones aplicables, y por los impuestos sobre la riqueza (Patrimonio, Sucesiones y Donaciones). Hace un estudio comparativo de la aplicación en Andalucía y Madrid, lo que permite conocer mejor los conceptos, objetivos y consecuencias del sistema aplicado. Son 21 páginas de fácil lectura, exposición clara y con cuadros comparativos.

  1. El impacto de la austeridad fiscal sobre la distribución secundaria de la renta y las condiciones materiales de vida

Estudio complementario del anterior ya que se centra en la renta real disponible por las familias a partir de las rentas primarias (las provenientes del ámbito productivo), con la detracción de los distintos impuestos pagados, y con las aportaciones que haga el sector público como prestaciones sociales, becas, etc.

Los datos aportados inciden en los ya expuestos sobre la desigualdad de género. “La desigualdad de género también está presente en las pensiones, ya sean estas contributivas o no contributivas. En concreto, en el año 2015 en Andalucía los hombres con pensiones de jubilación cobraban 1.085,5 € al mes de media, mientras que las mujeres en igual situación cobraban solo 698,9€”.

“Las pensiones contributivas se encuentran claramente feminizadas en Andalucía. En 2015m, el 67,6% de estas pensiones eran recibidas por mujeres”.

“La actividad del sector público (desde el lado de los recursos transferidos a los hogares) parece haber frenado al menos en parte la desigualdad que presenta Andalucía frente al resto del estado, permitiendo que su renta disponible se recupere frente a la desigualdad que suponían los niveles de renta primaria”.

“Andalucía es, junto con la comunidad de Murcia, la región cuya renta media por persona (con alquiler imputado) es inferior en el conjunto nacional, sin llegar a los 10.000€ anuales. En el otro extremo, las comunidades más “ricas” son las forales (País Vasco y Navarra) con alrededor de 15.000€ anuales, aproximadamente un 50% más del valor de las que tienen la renta más baja”.

“El porcentaje de personas que indican tener muchas dificultades para llegar a final de mes es más elevado en los tramos de edad más reducidos (entre 16 y 29 años), siendo claramente superior entre las mujeres,. Esta circunstancia está relacionada con las mayores tasas de desempleo que se registran en los jóvenes y en la población femenina”.

“En 2010 en Andalucía -con datos muy similares para España en su conjunto- las mujeres dedicaban 4.31 horas al día para el trabajo no remunerado, mientras que los hombres solo destinaban casi la mitad (2.35 horas)”.

  1. Desigualdades en salud

Se analizan los determinantes estructurales  de las desigualdades en salud así como los determinantes intermedios. También analiza las desigualdades en salud derivadas de la crisis económica. Los estudios apuntan a una mejoría en la salud percibida en los grupos con mayor nivel educativo y, al tiempo, un aumento de la desigualdad entre personas inmigrantes y nativas en perjuicio de las primeras.

La utilización de los servicios sanitarios, la salud mental, enfermedades crónicas, la mortalidad aparecen asociados al nivel educativo. En el último apartado estudia las desigualdades territoriales vinculadas a la salud y referidas a la geografía sanitaria andaluza.

“Los factores relacionados con la recesión económica que impactan sobre la salud de la población afectan a los determinantes intermedios de las desigualdades en salud (desempleo, inseguridad laboral, falta de ingresos o vivienda), que empeoran durante la crisis”. Pese a esta observación de la Comisión para Reducir las Desigualdades Sociales en Salud en España, concluyen los autores que “la complejidad del fenómeno y del contexto nos llevan a la necesidad de tener una mirada más amplia para analizar el impacto de la crisis en la salud, incorporando hipótesis políticas e históricas”.

  1. Exclusión social y vivienda

“La exclusión social es un fenómeno que va más allá de la ausencia o no de recursos económicos, y que está relacionado con aquellos procesos que limitan la participación de las personas”.

La Unión Europea propone la tasa AROPE como un indicador que comprende tres dimensiones: la renta disponible, la posibilidad de consumo y el empleo. “Si observamos la evolución que ha sufrido la tasa AROPE desde 2008 se ha dado una tendencia ascendente de casi el 12%, muy superior a la media nacional que subió un 5%”. Esta tasa va desde el 13,0 de Navarra al 43,2 de Andalucía.

Se analizan muchos factores: tasa de pobreza, integración social, exclusión del empleo, de la vivienda, de las relaciones sociales, ejecuciones hipotecarias, lanzamientos, impagos, sobreendeudamiento, acceso a la vivienda, sinhogarismo, pobreza energética y desigualdades territoriales.

Es muy ilustrador leer las 23 páginas del artículo.

  1. Desigualdades educativas en Andalucía

Este artículo del Informe ODA es el que más nos interesa para relacionarlo con los datos aportados en los dos textos sobre La educación en Andalucía y, especialmente, con las múltiples  variables, analizadas en PISA 2015, que inciden en el rendimiento de los estudiantes:  los factores económicos, sociales y culturales, tanto de los países como de sus sistemas educativos. Según el informe, el capital cultural representa el factor social más determinante de la desigualdad de oportunidades educativas.

En el informe ODA se añade que, en el caso de Andalucía, hay que tener en cuenta los motivos económicos como causa de las desigualdades educativas debido a la situación social y a la “multiplicación y diversificación de la pobreza”.

Estas desigualdades se intensifican al final de la escolaridad obligatoria cuando se trasladan a las familias los costes directos e indirectos de la formación no atendidos por la financiación pública.

Señalan los autores tres hechos sobresalientes: el bajo índice de población que alcanza estudios superiores; el inferior nivel formativo de las mujeres andaluzas respecto de las mujeres españolas; las tasas netas de analfabetismo de hombres y mujeres en Andalucía que duplica las estatales.

El caso más claro es el de la educación infantil -0 a 3 años-, nivel en el que las familias de más bajo nivel cultural y socioeconómico son las que menos utilizan este servicio. Los bajos salarios, la masiva destrucción de empleo, la más baja capacidad cultural y de empleo de la mujer no son compensados por las ayudas que se conceden y, por tanto, son ineficaces. Más arriba hemos recogido la propuesta del Informe de UNICEF.

El informe ODA confirma que la inversión educativa en Andalucía ha sufrido una clara desaceleración en los últimos años, especialmente acentuada desde 2012. El gasto por alumno ha descendido menos en estos años en Andalucía que la media española, pero es el segundo más bajo en 2013: País Vasco (6.475 €), total nacional (4.569€), Andalucía (4.110€) y Madrid (3.908€). Esta insuficiente inversión es la que han tenido que completar las familias. “En Andalucía, a diferencia de España, cuando decrecía el gasto público en educación también lo hacía el gasto en los hogares”. La causa es la menor capacidad de renta de las familias andaluzas debido a las causas ya vistas. Y nos dan un dato: los estudiantes de hogares con mayor renta que acuden a clases privadas o academias son casi el triple que aquellos que viven en hogares con menos renta.

Este aspecto se completa con la escolarización en la doble red: pública o privada/concertada. Estas últimas opciones son las elegidas por las familias de mayor renta, de las cuales más de mitad de los alumnos asisten a estos centros. Esto genera otra desigualdad por la distribución de estos centros y de la población en la geografía urbana.

Estos factores de desigualdad se manifiestan ya en el final de la educación Primaria y más al final de la ESO. En el informe miden las tasas de idoneidad escolar entre jóvenes de 15-16 años, registrando tasas del 32% para chicos y 45% para chicas procedentes de hogares de menos de 1.100€ netos mensuales. Hay una diferencia de casi 60 puntos respecto de los chicos de familias con rentas superiores a 2.700€ (90,2%). En el caso de alumnos/as de 11-12 años la diferencia es menor y va desde 76,2 % a 96,8% para chicos y con las mismas rentas de final de Secundaria. Estos factores acaban teniendo la más grave repercusión en el abandono educativo temprano,[6] situación en la que lo más grave no es la edad en que se produce sino que el abandono se produce sin haber conseguido la titulación básica.

Dicen los autores del informe ODA que “existe un gran riesgo de que entre los sectores sociales más depauperados en la última década, precisamente entre quienes menos recursos sociales pueden movilizar en su inserción sociolaboral en ausencia de credenciales y cualificaciones escolares, el fenómeno del abandono educativo temprano se esté convirtiendo en un problema “endémico”.

 Así concluyen los autores de este capítulo del Informe ODA: “En suma, son muy pocos los datos e indicadores actuales del sistema escolar andaluz que permitan confiar en que, únicamente a través de políticas, reformas, promesas e inversiones educativas, abortaremos las desigualdades educativas aquí expuestas. Quizás no sobre recordar que la igualdad de oportunidades educativas solo mejora cuando previamente aumenta la igualdad social. Las mejores políticas de igualdad de oportunidades educativas son las políticas sociales -predistributivas y redistributivas- para combatir el crecimiento y la reproducción intergeneracional de la exclusión social que sufre una proporción cada vez mayor de la población andaluza”.

El bienestar de los estudiantes. Informe PISA 2015

En el Informe español[7] de PISA 2015, tercer volumen El bienestar de los estudiantes, se plantea el propósito: ”Todos los países reconocen la importancia de promover el bienestar de los niños y los adolescentes en su medio escolar, propósito que se va integrando paulatinamente en las políticas educativas de los países: es necesario proporcionar a nuestros jóvenes las mismas posibilidades para que alcancen el éxito en sus estudios, pero también es esencial que se encuentren satisfechos y contentos con la vida. Esa es una preocupación compartida por padres y comunidades educativas de todo el mundo”.

En la satisfacción de los alumnos con la vida, valorada de 0 a 10, el promedio de la OCDE es del 7,3 y de España el 7,4 como Luxemburgo, Letonia, Chile, Portugal y EE.UU. Hay una diferencia de género de 10 puntos entre la valoración positiva de las chicas (29%) y chicos (39%).

Si nos trasladamos a España, los alumnos de Andalucía y Extremadura, con un 7,58, son los que manifiestan mayor satisfacción con la vida. Sigue País Vasco (7,57) y a la cola Madrid (7,16). Andalucía, Extremadura y País Vasco están al nivel de Francia y Austria; Madrid, por el contrario, al nivel de la República Checa y Reino Unido.

También incluye datos relacionados con la ansiedad de los alumnos ante las notas y exámenes y en todos ellos los alumnos españoles superan la media de la OCDE. Sin embargo, en los datos sobre ambición, motivación son inferiores al promedio de la OCDE.

Otro aspecto, el de la integración o pertenencia al centro,  indica datos positivos y superiores para los alumnos españoles respecto del promedio de la OCDE, con el índice mayor de la implicación de los profesores.

El acoso escolar. “En España, alrededor de un 14% de los estudiantes afirman haber sufrido algún tipo de acoso en el entorno escolar, por debajo del promedio de países OCDE (18,7%). En Letonia (30,6%), Nueva Zelanda (26,1%) y la República Checa (25,4%) presentan las proporciones más altas de estudiantes que declaran haber padecido algún tipo de acoso entre iguales en sus centros escolares. Las proporciones más bajas se dan en Países Bajos (9,3%), Portugal (11,8%), Corea (11,8%) e Islandia (11,8%)”.

Concluye el informe sobre este punto: ”El acoso condiciona muy claramente el rendimiento escolar .En el Promedio de los países de la OCDE, los centros donde la incidencia del acoso entre iguales es mayor (más del 10% de los alumnos son víctimas frecuentes de acoso), los estudiantes obtienen 47 puntos menos en ciencias de media que en aquellos centros en los que esta situación es menos frecuente (menos del 5% de los alumnos son acosados con frecuencia).En los centros educativos españoles, la relación entre el clima de disciplina y el acoso entre iguales es menos fuerte que en el promedio OCDE, aunque resulta significativa. Por supuesto, los padres también juegan un papel esencial para reducir el impacto negativo del acoso entre iguales. La participación en programas de prevención del acoso entre iguales organizados desde los centros educativos es una de la principales herramientas”.

Trata, además, el Informe los siguientes temas: Situación social y desigualdad en relación con el bienestar. Las expectativas profesionales de los adolescentes. La actividad física de los alumnos y sus hábitos alimenticios. El uso de las TIC por los estudiantes fuera del entorno escolar.

Ya vimos en un punto anterior que los indicadores son mejores, sin embargo, cuando miden salud, ocio y relaciones sociales, seguridad física y personal, y entorno y medioambiente. Los datos del informe PISA sobre el bienestar de los estudiantes viene también a refrendar esta situación y es un elemento positivo.

[1] “El Observatorio de la desigualdad de Andalucía (ODA) es una plataforma abierta y plural de colectivos, entidades, grupos de investigación, y personas interesadas en colaborar desde Andalucía en el análisis de las desigualdades, y en contribuir, desde un enfoque de derechos, a la difusión, divulgación, incidencia y construcción colectiva de propuestas para reducirlas”.

[2] Un estudio de UNICEF sobre la influencia de la crisis económica en la pobreza infantil  señala que España tiene una tasa muy alta de pobreza infantil, por detrás de Rumanía y Grecia, tanto en pobreza relativa como “anclada”, que llega al 40% de los niños, con un aumento de 9 puntos porcentuales entre 2008 y 2014.

[3] Decreto Ley 1/2017, de 28 de marzo, de medidas urgentes para favorecer la escolarización en el primer ciclo de la educación infantil: http://www.juntadeandalucia.es/boja/2017/501/1

[4] Informe de CC-OO, 2016

[5] Según el último informe de la OCDE, los impuestos sobre los salarios en España 2016 suponen el 39,5 % y ocupa el 15º puesto entre los países con mayor fiscalidad y por encima de la media de la OCDE que es de 36,0%, una décima menos que en 2015. (Los trabajadores pagan un promedio del 11,6% por IRPF y otro 4,9% por cotizaciones a la Seguridad Social; el empresario paga el 23% de las cotizaciones).

[6] Véase el artículo “Educación en Andalucía. Malos resultados educativos” en https://angelsabin.wordpress.com/2017/03/29/andalucia-tiene-malos-resultados-en-las-evaluaciones-educativas/#more-1233

[7] Informe presentado el 19 de abril de 2017.

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